God Year
La exposición presenta la obra de Paolo Canevari, uno de los artistas italianos de mayor renombre internacional, conocido por utilizar diversos materiales y formas artísticas, como el dibujo, el vídeo, la escultura, la instalación y la performance. El artista emplea objetos y símbolos cotidianos y fácilmente reconocibles para comentar —y a menudo deconstruir y criticar— ideologías, creencias religiosas y narrativas políticas, así como los grandes mitos del progreso y la felicidad social.
Habiendo crecido inmerso en las prácticas de vanguardia contemporáneas (Arte Povera, arte conceptual, performance) y formado en escultura en el seno de su familia, siempre ha sabido reinterpretar el arte clásico, renacentista y moderno bajo una nueva luz. Este enfoque distintivo le ha permitido desenvolverse en el mundo con una inteligencia tanto teórica como práctica.
El arte de Canevari confronta al espectador con realidades duras y trágicas, transmitiendo la violencia fratricida de nuestros tiempos sin la retórica típica de los medios de comunicación, a menudo cómplices de distorsionar hechos e imágenes y de manipular el significado de las palabras. Con un toque de ligereza e ironía, sus obras denuncian el cinismo de la economía y el capital, así como la naturaleza destructiva y opresiva del poder —específicamente la fuerza homogeneizadora de la ideología—, al tiempo que presentan la obra de arte como un objeto material que transmite inquietud y desasosiego.
Las reflexiones sobre la violencia, la memoria y los mecanismos de control, segregación y censura que impregnan la sociedad contemporánea cobran protagonismo mediante el uso de materiales humildes e industriales, como la goma de neumáticos, que se convierte en metáfora de las condiciones sociales y de los peligros derivados de la explotación de recursos energéticos. El petróleo, sus derivados y la industria automovilística son objeto de escrutinio; el "oro negro" se erige como una de las herramientas más poderosas de supremacía geopolítica, un factor clave para la riqueza y el dominio mundial. El recurso esencial para el progreso actual es, al mismo tiempo, el elemento capaz de desencadenar guerras y crisis financieras.
Un ejemplo destacado es la obra titulada Landscape: una bandera estadounidense cubre una pila de barriles de petróleo y neumáticos, creando la apariencia de un ataúd. Se trata de una reflexión poderosa e impactante sobre el estrecho vínculo entre esa sustancia oleosa y el estatus de superpotencia de Estados Unidos.
El propio título de la exposición, God Year, es un juego de palabras con el nombre de un famoso fabricante de neumáticos que evoca "el Año del Señor" y destaca la fina línea entre lo sagrado y lo profano, entre los pacificadores y los mercaderes de la muerte, entre el progreso y la pobreza, y entre la verdad y la retórica falsa.
Habiendo crecido inmerso en las prácticas de vanguardia contemporáneas (Arte Povera, arte conceptual, performance) y formado en escultura en el seno de su familia, siempre ha sabido reinterpretar el arte clásico, renacentista y moderno bajo una nueva luz. Este enfoque distintivo le ha permitido desenvolverse en el mundo con una inteligencia tanto teórica como práctica.
El arte de Canevari confronta al espectador con realidades duras y trágicas, transmitiendo la violencia fratricida de nuestros tiempos sin la retórica típica de los medios de comunicación, a menudo cómplices de distorsionar hechos e imágenes y de manipular el significado de las palabras. Con un toque de ligereza e ironía, sus obras denuncian el cinismo de la economía y el capital, así como la naturaleza destructiva y opresiva del poder —específicamente la fuerza homogeneizadora de la ideología—, al tiempo que presentan la obra de arte como un objeto material que transmite inquietud y desasosiego.
Las reflexiones sobre la violencia, la memoria y los mecanismos de control, segregación y censura que impregnan la sociedad contemporánea cobran protagonismo mediante el uso de materiales humildes e industriales, como la goma de neumáticos, que se convierte en metáfora de las condiciones sociales y de los peligros derivados de la explotación de recursos energéticos. El petróleo, sus derivados y la industria automovilística son objeto de escrutinio; el "oro negro" se erige como una de las herramientas más poderosas de supremacía geopolítica, un factor clave para la riqueza y el dominio mundial. El recurso esencial para el progreso actual es, al mismo tiempo, el elemento capaz de desencadenar guerras y crisis financieras.
Un ejemplo destacado es la obra titulada Landscape: una bandera estadounidense cubre una pila de barriles de petróleo y neumáticos, creando la apariencia de un ataúd. Se trata de una reflexión poderosa e impactante sobre el estrecho vínculo entre esa sustancia oleosa y el estatus de superpotencia de Estados Unidos.
El propio título de la exposición, God Year, es un juego de palabras con el nombre de un famoso fabricante de neumáticos que evoca "el Año del Señor" y destaca la fina línea entre lo sagrado y lo profano, entre los pacificadores y los mercaderes de la muerte, entre el progreso y la pobreza, y entre la verdad y la retórica falsa.
Notas de acceso:
Acceso directo a la taquilla sin reserva.
Última entrada una hora antes del cierre.
No se permite la entrada a menores de 8 años.
Los menores de 8 a 18 años deben ir acompañados de un adulto.
Del 6 al 23 de junio, solo estarán abiertas las zonas al aire libre.
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